405: Vamos desde cero

martes, 15 de agosto de 2017 19:02:00

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¿Un regreso? 
Pues si, Dami ha regresado. 

Sean bienvenidos una vez mas, ¿por donde comenzar a comprimir todas las cosas que me pudieron haber ocurrido durante estos meses de hiatus? 
La verdad, de ningún lado, de hecho comenzaré esta entrada un tanto fugaz de la siguiente forma: Mi ausencia se vio marcada por un trabajo que me absorbió de una forma increíble a nivel físico y emocional el cual me dejó con un colapso nervioso que me obligó a pausar la actividad laboral durante la 3ra semana de julio y gracias a este hecho, noté que debía ocurrir algo emocionante en mi vida y así fue como me llamaron de otro trabajo, donde si bien me ofrecían un poco más de plata, no lo pensé dos veces ya que se iba a marcar un cambio radical a lo que estaba llevando en mi ritmo de vida desde la última vez que escribí hasta el día de hoy. 

Y así es como disfrutando de un día feriado como una persona normal, me propuse a retomar esta página. 

Cuando volví de mis vacaciones en febrero, supe que debía estar como loca buscando trabajo ya que la deuda universitaria comenzaría a pisarme los talones, por lo tanto y al notar que no estaba resultando la búsqueda de trabajo en lo que yo estudié, comencé a postular a cualquier trabajo donde no te pedían demasiados requisitos para entrar, pero creo que esta exigencia recae en el mismo trato que te darán como trabajador: el mínimo de cuidado. A veces me cuesta entender que existen empresa que aunque tengan grandes ingresos, se le entrega un trato bastante paupérrimo a la gente que trabaja día a día para llenar sus bolsillos y claro, nadie puede reclamar porque el tener un puesto laboral en la actualidad es sinónimo de "cuídalo como sea", pero ese cuidado con dientes y uñas recayó en que descuidara un montón de cosas de mi vida personal, comenzando con que no tenía días de descanso y mi horario consistía en trabajar seis días y descansar uno, ese día daba igual si era sábado o domingo, a veces incluso debía trabajar los festivos y esto, de una u otra forma, afecta y deprime, pero solo la mentalidad de que necesitas estar ahí por unas monedas a fin de mes era el motor de esta monotonía diaria y como era lo lógico, me superó la cuenta y caí enferma a los cuatro meses de iniciado este trabajo. Eso si no todo fue culpa de la monotonía diaria como a veces uno ve para la risa en ese episodio de Bob Esponja, el manipular dinero lleva una gran responsabilidad y ahí toma peso la frase de no confiar en nadie, así que ya deben imaginar sobre lo que pasó para que también gatillara en mi pequeño colapso y es que todo el dinero que falta, a pesar de que tiene un seguro por parte de la empresa, es descontado de tu sueldo y bueno, mi alma de adulta recién salida del cascarón me obligó a ovillarme en la cama a llorar por horas. Un tanto patético. 
Pero bueno, retomando un poco la verdad es que los últimos hechos llevaron a que tomara unos días libres por licencia médica y ahí fue cuando me llamaron de otro trabajo. 
Si bien llevo una semana y aún me toma trabajo el armar un ritmo nuevo (sobre todo por la distancia que debo recorrer diariamente) intento estar lo mas relajada posible aún sabiendo que estoy en un periodo a prueba, pero aunque me digan millones de veces que me podrán dejar trabajando en este nuevo lugar, el miedo persiste y aunque mas quiere, me carcome todos los días cuando intento hacer algo de lo cual me están pidiendo. 


Pero bueno, lo cierto es que estamos de vuelta, quizás un día de estos podré profundizar un poco sobre lo que estoy haciendo actualmente y sobre todo, quiero agradecer a las pocas personas (y en verdad, eran muy pocas) que me animaron a continuar esto. Regresé con diseño nuevo y quizás algunas otras cosas para contar, pero veamos si podré tener la energía mental suficiente para retomar al cien% las actividades para realizar, la lectura es un paso, vamos lento y seguro. 

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